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PATRIMONIO ROBADO
29-12-2008
DENUNCIAN EL SAQUEO DE LA HISTORICA FABRICA "LA LIEBIG"
“Salvar la Liebig de sus ruinasâ€. Con ese tÃtulo comenzó a circular hace unos pocos meses una cadena de correos electrónicos, en la que se denunció el despojo del histórico frigorÃfico Liebig, en el departamento Colón. Por su incalculable valor patrimonial, cultural, histórico y social, los pobladores exigen a la Provincia y a la Nación que se frene con una ley, el despojo que está sufriendo el ex frigorÃfico La Liebig.
Una historia que comienza en 1863, con un modesto saladero, propiedad del empresario irlandés, Juan O’Connor, sobre el rÃo Uruguay y a fines del siglo XIX, se convierte en Liebig’s Extracto f Meat Company Limited, una importante industria cárnica de capitales ingleses. Para los pobladores de aquellos años como para los actuales, la fábrica se llamó y se seguirá llamando “La Liebigâ€.
Los archivos históricos recuerdan que esta planta cárnica llegó a faenar, hasta en la década del 50, unos 1.500 animales por dÃa, para lo cual trabajaban 3.500 empleados en turnos diurnos y nocturnos. De la vecina ciudad de Colón, por vÃa fluvial, viajaban diariamente 1.000 personas para trabajar allÃ.
Con el devenir de los años, la planta fue dejando su esplendor económico, más en 1980 cuando la Unión Europea modificó la legislación para los productos cárnicos, y dejó de operar.
Saqueo
Por el rico patrimonio arquitectónico e histórico cuando se produce el cierre de la planta, los ex trabajadores se ocuparon de realizar tours por las instalaciones. Es que la curiosa estructura fÃsica y social con la que se forjó Pueblo Liebig, constituye un atractivo turÃstico sin igual, porque fue desde La Liebig, donde se planificó y edificó el poblado en todos sus aspectos. Incluso, se recuerda que este fue el primer pueblo en tener sistema de cloacas.
Pero del esplendor, de su rica historia, de sus valiosos objetos no sólo por lo económico sino por el invaluable valor cultural que tuvo y tiene, el frigorÃfico podrÃa quedar en ruinas, según denunciaron los pobladores.
Desde hace unos meses, se está despojando la planta, lo que inquieta a los habitantes de Pueblo Liebig. “Deseamos llamar la atención por un verdadero atentado al patrimonio y al turismo cultural que se está procesando en este mismo momentoâ€, dice uno de los mail en cadena que comenzó a circular por la web, escrito por la arquitecta Adriana Ortea.
En el correo, la profesional denunció el desguace que comenzó a producirse en los primeros dÃas de septiembre cuando un camión cargó con las “retorchasâ€, en lo que fue el primer golpe para los habitantes de Pueblo Liebig. Hay una laboriosa tarea de vaciamiento del edificio, por lo que se teme que el próximo paso sea la demolición de la planta.
“Decidà difundir el laborioso trabajo de extracción del patrimonio en Pueblo Liebig, porque todos estamos perdiendo un pedazo de la historia social y económica de la producción alimentaria, del trabajo de la carne de Argentina y de la región binacional del RÃo Uruguayâ€, dice.
El primer correo electrónico comenzó a circular el 4 de noviembre y los destinatarios fueron los colegas de Ortea, organizaciones civiles, defensores del patrimonio y de la historia y sus amigos. “El hecho corrió como pólvora. La ayuda de René Boretto, director del Museo de la Revolución Industrial en Fray Bentos, ha sido invalorable; y el apoyo de los uruguayos, de una gran solidaridad; desde sus museos hasta la Comisión Nacional de Patrimonio y el Ministerio de Culturaâ€, apuntó.
En tanto, de este lado del rÃo se sumaron a la cruzada de Ortea, otros vecinos y ex pobladores de Pueblo Liebig, como Jorge MartÃ, RodrÃguez Anselmi y Holzer; amigos de Berisso, Bariloche y Gualeguaychú (donde el FrigorÃfico Nacional pasó al patrimonio de la comunidad por Ley provincial); y la Escuela 16 la incluyó en su web.
“Ofrecieron su ayuda, organismos como el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial (TICCIH), Asociación ArqueologÃa Industrial, Gijón (INCUNA), Museo de la Ciencia y Técnica de Cataluña (MNACTEC), Consejo Internacional de Sitios y Monumentos (ICOMOS), Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana (CEDODAL), las asociaciones Basta de Demoler y Responde (Recuperación Social de Pueblos que Desaparecen); la Universidad de Mendoza, OlavarrÃa y Sevilla; la Red de Patrimonio de Paysandú, el Consulado Argentino, el Centro de ArqueologÃa Urbana de la UBAâ€, indicó.
Valor
“El patrimonio vale, pero no por su peso, sino por su significado histórico y por el derecho colectivo a la memoria y preservación de todo patrimonio cultural; histórico, arquitectónico y paisajÃsticoâ€, enfatizó Ortea, al tiempo que recordó el artÃculo 26, de la nueva Constitución provincial y artÃculo 41, Constitución nacional.
“El patrimonio no tiene dueños, tiene depositarios; pero para que haya patrimonio, primero debemos conservarlo… los grandes empresarios, cada vecino y las autoridades públicasâ€, acotó.
En sus cartas electrónicas, la mujer explicó que su objetivo al hacer públicas las denuncias del despojo que se están produciendo en el frigorÃfico, es para lograr que se “declare el lugar un bien de interés histórico provincialâ€, que también deberá abarcar el rÃo, fábrica, pueblo y la memoria del trabajoâ€.
En ese sentido, destacó que la estrategia que se plantean en el pueblo es frenar “los atentados demoledores†al patrimonio industrial de la fábrica y el pueblo, “antes de salir a vender los escombros de nuestra identidadâ€.
“Se está depredando un pedazo de la historia industrial de la Argentina y de la región binacional del rÃo Uruguay y se está perdiendo el verdadero motor para un turismo cultural que puede dar vida nuevamente a Pueblo Liebig y uno de los elementos del patrimonio entrerriano capaz de convertirse en uno de los principales atractivos turÃstico-culturales de la provinciaâ€, enfatizó Ortea en su mail.
Defensa
Por su parte, el poeta y periodista Jorge Martà hizo su aporte a la defensa de La Liebig. En su escrito reconoció que le cuesta hoy regresar al pueblo donde se crió, “porque ya no está… el trabajo, los amigos y poco va quedando de la fábricaâ€.
“Liebig no es de nadie porque es de todos†y repudió “el desguace de la planta industrial o de lo que queda de ella. Es como si de a poco se cortara la memoria del puebloâ€, aseguró.
Como propuestas para evitar el despojo, Martà consideró necesario “permanecer unidos en un reclamo justo y enérgico, hasta obtener el reclamo mÃnimo de un amparo legal que permita a las generaciones futuras conocer y gozar del patrimonio que hicieron las manos de lejanos abuelosâ€.
“Hay un pueblo renacido, que celebró con orgullo los 100 años de la CompañÃa, y del Club Liebig, de la Biblioteca Fábrica Colón y de la Escuela número 16 Hipólito Vieytes. No nos quedemos en el silencio ni seamos cómplices inocentes de este desguace, saqueo o despojo, como mejor se lo denomine, para que el patrimonio industrial de Fábrica Colón no se convierta en la Itálica entrerrianaâ€, enfatizó.
Fuente: Reporte Cuatro